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Cómo conseguir una vivienda sostenible y saludable. Parte 1/2: energía & agua

Paloma es arquitecta y cofundadora de Niu Green, un estudio barcelonés especializado en reformas sostenibles.

Si estás leyendo esto, seguramente habrás comprado comida ecológica, reutilizado algún mueble, ahorrado en agua o incluso valorado usar el patinete o la bicicleta, ya sea por vuestra salud o por sostenibilidad. Hace años que tenemos al alcance opciones para una alimentación y un transporte más ecológico, pero ¿os habéis planteado qué pasa con vuestra vivienda? Los humanos pasamos entre un 80 y un 90% de nuestro tiempo en interiores; espacios mucho más contaminados que el exterior y que tienen por tanto una gran incidencia en nuestra salud. Por si fuera poco, la vivienda suele constituir nuestro mayor gasto energético, y por supuesto, económico.

UN RETO: PROJECTE À-TIC

Esta historia, la nuestra, empezó con una inquietud. Vivíamos en la ciudad, pero amábamos la naturaleza. Queríamos vivir de forma confortable, pero nos preocupaba nuestro impacto en el medio ambiente. En definitiva ¿era posible vivir de forma sostenible en Barcelona? Hasta entonces, había soluciones para casas unifamiliares y edificios de obra nueva.

Pero ¿qué pasaba con todos los que vivíamos en un solo piso en la ciudad?

Pablo es ingeniero, Yo arquitecta. Y queríamos mejorar nuestro estilo de vida. Decidimos buscar un piso y reformarlo. Al ser un proyecto piloto, debía tener una superficie limitada, de unos 70m2, y ser un ático, porque si bien tiene ventajas como las vistas o la luz, el reto era mucho mayor por estar más expuesto climáticamente. Fue en el barrio de la Sagrada Familia, en un edificio de los años 70, donde encontramos nuestra cobaya.

Tras dos años de investigación, proyecto y reforma, de innovar y crear soluciones, pero también de recuperarlas de nuestra tradición, creamos la primera vivienda sostenible en Barcelona: Projecte À-tic. Actualmente, no solo vivimos en ella, sino que abrimos sus puertas al público y verificamos sus resultados: funciona

NIU GREEN, 4 PASOS PARA UNA VIVIENDA SOSTENIBLE

¿Y qué es una vivienda sostenible para nosotros? Aquella que proporciona un alto nivel de confort y salud con un bajo impacto ambiental, que se traduce en un ahorro ecológico y económico. Para conseguirlo, estudiamos las certificaciones energéticas existentes. Aunque estas no eran aplicables a pisos, sino a edificios y casas, el desarrollo de algunos parámetros podía hacer de nuestra vivienda un espacio sostenible y saludable: agua y energía, materiales y salud.

Hoy os contaremos cómo redujimos nuestro consumo de agua y energía mediante la reforma integral y qué cambios podemos hacer incluso si vivimos en un piso de alquiler.

Dejaremos los dos aspectos más cualitativos, materiales y salud, aspectos más cualitativos, para el siguiente artículo.

ENERGÍA: ahorro del 65%

Gracias a un estudió energético, comprobamos que el 70% del consumo procede de la climatización (calefacción y aire acondicionado) y agua caliente sanitaria (ACS), y, por tanto, son los que ofrecen un mayor potencial de mejora. El primer paso para reducir nuestra demanda energética requiere trabajar sobre la envolvente. Por un lado, aislamos la fachada y paredes exteriores con corcho natural; evitamos los materiales convencionales como la lana de roca y los poliuretanos, cuyas partículas terminamos respirando.

En los huecos, dispusimos ventanas de madera de altas capacidades térmicas: la madera es un material aislante por naturaleza a diferencia del aluminio o el PVC. Además, todas son batientes, ya que ofrecen una hermeticidad muy superior a las correderas.

También incorporamos elementos pasivos, como la pérgola con vegetación y los toldos que evitan los sobrecalentamientos en verano, o las persianas, que impiden las pérdidas de temperatura en invierno. Su control es automático mediante un sistema domótico enfocado a la eficiencia energética; este también gestiona la climatización, reduciendo siempre que es posible el consumo, de noche y por zonas.

Para reducir nuestro consumo, se dispone de suelo radiante por agua, que no solo calienta de forma uniforme y placentera nuestra casa – ¡y nuestros pies! -, sino que requiere de agua a baja temperatura, frente a los radiadores convencionales que alcanzan los 60º. Además, el agua caliente se genera con una bomba de aerotermia, un sistema que consume el 25% respecto a las bombas convencionales, reduciendo nuestro consumo en duchas y aire acondicionado. Por supuesto, se usaron electrodomésticos de alta eficiencia, cuidando detalles como no panelar la nevera, que penalizaría su consumo. Gracias a la combinación de los diferentes sistemas aplicados, se ha conseguido reducir la demanda -y la factura– en un 65%.

Y si vivo en un piso de alquiler?

Siempre, siempre, puedo realizar pequeñas intervenciones. Por ejemplo, evaluar mi envolvente detectando filtraciones en las ventanas. Si coloco un papel cerca del marco en un día de viento y se mueve… tengo corriente de aire. Si no logro convencer al propietario para cambiarlas, al menos podré sellarlas con burletes o juntas aislantes

Aun así, a menudo es el propio uso que damos, el que dispara nuestro consumo. Por ejemplo, en invierno conviene ventilar 10’ y, a ser posible, en las horas más cálidas. ¡Recordad que una ventana abierta es como un grifo abierto! 

Otro problema que observamos a menudo es el uso de calefactores. Como no paso el día en casa, cuando llego lo pongo a toda marcha en la sala y en el dormitorio. Estos pueden llegar a consumir más que tener todos los radiadores de casa encendidos, que tienen más inercia que cualquier sistema por aire y mantienen la temperatura más constante (sin altibajos).

Por último, una gran ventaja que tenemos hoy en día es que podemos decidir cómo y con qué coste ambiental se genera toda nuestra electricidad, incluso viviendo en la ciudad. Compañías como Som Energia, proporcionan electricidad procedente de fuentes renovables, a precios más competitivos y ofreciendo un análisis anual de tu consumo con propuestas para reducirlo. Si nuestro horario lo permite, es recomendable contratar el servicio con discriminación horaria, que ofrece horas de bajo coste.

AGUA: ahorro del 40%

En una vivienda estándar de Barcelona, el consumo diario medio es de 105 litros por persona. De este, el 60% del agua se consume en el baño: un 35% en la ducha y un 25% en el inodoro –y eso, si tenemos doble descarga.

Igual que hicimos con la energía, buscamos los puntos de consumo evitable, como las pérdidas diarias mientras esperamos la llegada de agua caliente para ducharnos. Para resolverlo, instalamos un sistema que recircula el agua e impide su salida hasta que está caliente, evitando no sólo el derroche de agua sino también de energía (del agua tibia).

Respecto a los puntos de mayor consumo, ¿de verdad necesitamos agua potable para el inodoro? Decidimos reutilizar el agua de la ducha para el inodoro y diseñamos un pequeño sistema formado por una bomba y un depósito de 40 litros, que cubre la demanda diaria del inodoro (3/6 litros por descarga). El sistema se controla con domótica, que, en caso de agotarse el agua, permite el llenado automático con agua corriente. ¿La única diferencia? El váter huele a nuestro jabón.

En realidad, el 40% del agua de nuestra vivienda no requiere que sea potable, así que recuperamos el agua de lluvia para el otro inodoro, el riego y limpieza de las terrazas mediante un depósito de 300 litros que recoge el agua de la cubierta comunitaria y se bombea a los puntos de consumo.

Estas medidas nos han permitido ahorrar un 40% del consumo diario. Esto supone unos 16.000 litros por persona anualmente.

Y si vivo en un piso de alquiler?

Buenas noticias: podemos disponer el sistema que impide las pérdidas de agua hasta que esté a temperatura en la ducha. Solo necesitamos un espacio bajo el lavamanos y un enchufe cercano.

Otro imprescindible: cambiar la cadena a doble descarga en caso de no tenerla. Si el inodoro no es muy antiguo, podemos comprar el pulsador doble en cualquier ferretería y pasar de 15 litros a 3/6 l. por descarga.

Y por último, de nuevo hay que insistir en nuestro uso: yo lavo a mano porque por un par de cosas… ¿Sabes que los nuevos lavaplatos solo consumen 10 litros por lavado?

Nuestros hogares consumen el 40% de la energía del planeta y los respiramos a diario. Quizás podéis aplicar una única solución, quizás podáis transformar vuestra vivienda: las opciones ya están disponibles. Projecte À-tic es un ejemplo, pero ¿qué pasaría si nos sumamos todos?

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