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Fashion Nueva York

Una declaración de intenciones tras mi año sin comprar ropa nueva

Todo empezó con un par de zapatillas que compré en mayo de 2018. Mientras estaba esperando en la cola para pagar, me invadió un sentimiento de repugnancia. Estaba disgustada con el hecho de estar pasando la tarde de mi preciado sábado en una tienda, en lugar de estar en el cine, tomando una cerveza o un vino con una amiga, dando un paseo por el río o simplemente de relax en casa. La repugnancia era todavía mayor porque, a pesar de que esas eran exactamente las zapatillas que llevaba tiempo buscando, ya tenía otro par de zapatillas que usaba exactamente para lo mismo para lo que usaría el par nuevo. 

Cuando llegué a casa tuve aún sentimientos mayores de absurdez y culpa. Pensé en mi amigo Quili y en el año entero que acababa de pasar sin comprar ropa nueva. Me encanta marcarme retos. Algunos son duros, pero todos son realistas, así que dije que por qué no. Llevaba ya un tiempo intentando incorporar en mi vida algunos cambios en relación a mis hábitos de consumo, particularmente en casa, en mi cocina y en el baño principalmente. Me he propuesto generar menos desechos, consumir menos y utilizar menos plástico y más materiales reutilizables, así que este reto de no comprar ropa nueva en un año era el empujón que necesitaba para incorporar también un cambio en mi armario.

Hay dos cosas que me funcionan cuando me propongo algo. Primero, establecer las normas desde el principio. Segundo, anotar en un cuaderno cómo van las cosas y cómo voy cumpliendo o incumpliendo esas normas. La regla aquí era simple: No comprar ninguna ropa, zapatos o complementos nuevos en 12 meses, a excepción de ropa interior y zapatillas de correr. Comprar ropa de segunda mano estaba permitido. Tenía un cuadernito en casa donde había decidido anotar las cosas nuevas que comprara (por supuesto cabía la posibilidad de que incumpliera las normas) así como las cosas de segunda mano (lo que realmente quería era conseguir comprar menos y poseer menos cosas). Saber cómo voy con el reto me ayuda a tenerlo presente, reflexionar sobre lo que me ayuda y lo que me dificulta cumplir con las normas, por qué me resulta difícil o fácil, y hacer los ajustes necesarios en el camino. Así que con todo esto ya organizado, me propuse empezar el reto el 1 de junio de 2018.  

Terminé comprando algunas cosas nuevas de las "prohibidas" (una mochila plegable para mis viajes, un collar, una camiseta, un par de leggins y zapatillas de montaña) y otras de las "aceptadas" (zapatillas de correr, 4 medias, 3 bragas y 3 sujetadores). Compré algunas cosas de segunda mano, no muchas, pero más de lo que me habría gustado, aunque regalé, vendí y doné mucho más.


Abajo comparto algunas reflexiones sobre lo que he aprendido y lo que me llevo conmigo más allá de este reto de 12 meses:

1. Quiero tener un armario más pequeño, con menos ropa:

No necesito tantos pantalones, camisas, vestidos, chaquetas, zapatos, pendientes, collares, bufandas y bolsos. Debería tener tan solo unos pocos de cada, aquellos que me encantan, que me hacen sentir bien y que quiero usar todo el tiempo.

2. Por qué quiero un armario más pequeño, con menos ropa

Quiero tener una vida más sencilla. No quiero perder tiempo decidiendo qué ponerme, o comprar cosas que apenas voy a usar o que no voy a disfrutar. No quiero generar deshechos y basura innecesariamente. No quiero tampoco contribuir a una industria que tiene bastantes problemas importantes (ej. violaciones de derechos humanos y derechos laborales).

3. Voy a comprar menos y cuando compre voy a priorizar las cosas de segunda mano antes de comprar algo nuevo.

Voy a comprar con sentido. Voy a salir de compras cuando necesite o quiera algo, e iré a comprar eso específicamente. Voy a intentar no salir de paseo a deambular y mirar escaparates y tiendas a ver si encuentro algo que me gusta. Voy a intentar comprar de segunda mano siempre como primera opción. Siempre he disfrutado mucho comprando ropa usada, desde que era adolescente. Este reto me ha ayudado a descubrir las mejores tiendas de ropa usada de mi barrio en Brooklyn, Williamsburg (mis favoritas son (Buffalo Exchange, Beacon’s Closet, 10 ft. Single by Stella Dallas and Monk Vintage), así como el programa Renew de Eileen Fisher, que acepta de vuelta ropa ligeramente usada (de la diseñadora) y le da una nueva vida revendiéndola a precios más asequibles. La filosofía de Renew es: Compra ropa de calidad, úsala el mayor tiempo posible y, cuando ya no quieras seguir usándola, pásasela a otra persona.

4. Voy a buscar una buena alternativa para mi ropa después de su vida conmigo.

No voy a quedarme con lo que no use, apenas use o use simplemente porque lo tenga en casa y sienta que es la responsabilidad y consecuencia de haberlo comprado (obligación moral). Voy a guardar solamente la ropa que me gusta y que me hace sentir bien cuando la uso. Voy a seguir siendo responsable y considerada con lo que hago con la ropa que ya no quiero seguir usando. Creo que este ha sido uno de los aprendizajes más importantes de este reto. Esto es lo que hago ahora con la ropa que ya no quiero: primero, regalarla a mi familia y amistades; segundo, venderla (la mayoría de tiendas de segunda mano que he mencionado arriba también compran ropa usada); tercero, intercambiarla (la tienda GFX Swap Shop at the Canvas by Querencia Studio en mi barrio y otros eventos de trueque en la ciudad están muy bien); cuarto, regalarla a gente en mi barrio (he descubierto recientemente el proyecto Buy Nothing y lo recomiendo; grupos locales de economía de regalo con el lema “No compres nada – Dona generosamente - comparte con creatividad”; en breve tendremos un post sobre esto en el blog); quinto, donarla (Helpsy es mi primera opción; examinan las donaciones y las ordenan en función de su utilidad, para reutilizar, supraciclar o recliclar; para sujetadores, me encanta la iniciativa Free the Girls, con varios puntos de recogida en Nueva York). Me ha encantado aprender sobre las diferentes opciones e iniciativas que existen en esta ciudad para facilitar dar una vida más larga a nuestra ropa. Ciertamente lleva tiempo ordenar y separar las cosas y llevarlas a diferentes lugares, pero ahora que conozco todas estas posibilidades, ¿cómo podría regresar al hábito anterior de poner toda mi ropa en una bolsa y llevarla al lugar de donaciones más cercano?

5. Seguiré utilizando mi ropa durante mucho tiempo

Voy a cuidar muy bien toda la ropa que tengo y le voy a dar una vida muy larga. Para conseguir esto, me voy a asegurar de que me encanta toda la ropa y complementos que tengo (si no, ¿por qué querría que duraran mucho?). Tengo un vestido que compré alrededor de 2011-2012 con mi amiga Silvia, cofundadora de este blog. Lo compré de segunda mano. Lo uso en invierno, en verano, en primavera, en otoño, todo el tiempo. Recibo muchos piropos cada vez que lo uso. Los colores están tan vivos como cuando lo compré y me queda bien independientemente de si gano o pierdo un par de kilos. Está hecho de polyester 100%. He leído un poco sobre materiales sostenibles en el mundo de la moda y todo eso. Sin embargo, estoy perdida y confundida con este tema. La ropa que tengo de materiales sintéticos, nueva o de segunda mano, la tengo conmigo desde hace años y me va a durar muchos más años. Esto no me pasa igualmente con las prendas que tengo hechas de lo que se consideran materiales más sostenibles. Tengo muchas ganas de aprender más sobre este tema de mis colegas de HOLA TOMORROW y de todas vosotras y todos vosotros. ¡Por favor, iluminadme!

Tan pronto como terminó el reto de no comprar ropa nueva en un año, pensé que seguro no tardaría nada en salir a comprar algo nuevo, una especie de recompensa por no haberlo hecho tan mal. Sin embargo, no fue el caso. Sentí el impulso de comprar ropa la primavera pasada, aproximadamente dos o tres meses antes de que el reto terminara, y fue entonces cuando compré la mayor parte de la ropa de segunda mano que compré ese año. Sin embargo, ahora estoy muy bien con lo que tengo. Aún siento que tengo muchas más cosas de lo que puedo y quiero usar, así que poco a poco sigo despidiéndome de cosas que no uso. Sé que necesitaré un par de botas para el invierno, pero no tengo la intención de comprar nada (nuevo o usado) a corto plazo. 

JUNCAL// Nueva York

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